Uso de esponjas y fibras para la limpieza

Última actualización09/07/2025
3 min de lectura

Nos preguntan MUCHO por el uso de esponjas y fibras para la limpieza, y la respuesta, como es habitual en el sector alimentario, debe basarse en una evaluación de riesgos.

En general, usar esponjas y fibras NO es algo que nosotros recomendaríamos. Por varias razones:

  • No suelen delimitarse bien sus condiciones de uso como utensilios de limpieza.

  • Pueden convertirse rápidamente en una fuente de contaminación y propagar microbios, alérgenos y cuerpos extraños (entre ellos fragmentos de las propias esponjas/fibras).

  • Es prácticamente imposible limpiarlas y desinfectarlas adecuadamente.

  • Pueden arañar la superficie que se limpia con ellas y, en consecuencia, dificultar su limpieza en el futuro.

  • Rara vez se fabrican con materiales aptos para el contacto con alimentos.


Sin embargo, sabemos que su uso está muy extendido en el sector alimentario y también que, en ocasiones, no hay una alternativa real mejor para eliminar suciedad peligrosa.


Por consiguiente, ¿qué aconsejaríamos?:

  1. Tener presente que las esponjas/fibras no son productos destinados a entrar en contacto directamente con alimentos.

  2. Sopesar el riesgo de usar la esponja/fibra frente al riesgo que supone el peligro que trata de eliminar. Si este peligro presenta mayor riesgo, podría justificarse el uso de la esponja/fibra.

  3. Asegurarse de delimitar debidamente las condiciones de uso de la esponja/fibra, por ejemplo:

    a. dónde se usa;

    b. durante cuánto tiempo se usa;

    c. con qué frecuencia se cambia.

  4. Elegir esponjas/fibras de alta calidad con objeto de reducir al mínimo el riesgo de degradación durante el uso.

Siempre recomendaríamos lo siguiente:

  • Usar esponjas/fibras diferentes para superficies que presenten diferentes peligros (por ejemplo, existencia de alérgenos frente a ausencia de alérgenos).

  • Usar esponjas/fibras diferentes según también los diferentes niveles de riesgo (por ejemplo, para superficies de procesamiento de alimentos crudos frente a cocinados, para superficies en contacto con alimentos frente a sin contacto con alimentos, etc.).

  • Usar esponjas/fibras de un color que contraste con el alimento producido para facilitar la detección visual de fragmentos de estas que pudieran desprenderse.

  • Nunca usarlas en más de una sesión de limpieza.

  • Deshacerse de ellas después de usarlas en lugar de limpiarlas/desinfectarlas y volver a emplearlas.

  • Enjuagar bien con agua limpia las superficies después de la limpieza para eliminar en la mayor medida posible cualquier fragmento desprendido de las esponjas/fibras.

En el último par de años, se han comercializado varias alternativas a las esponjas/fibras tradicionales. Algunas afirman ahora ser aptas para el contacto con alimentos, reducir la abrasión de las superficies y durar más (con menor riesgo de cuerpos extraños procedentes de la propia esponja/fibra). No obstante, básicamente, todas las opciones de limpieza de superficies deben someterse a una evaluación de riesgos y, aun así, las condiciones de su uso tendrán que seguir delimitándose debidamente para garantizar el control de todo peligro relacionado con microbios, alérgenos y cuerpos extraños.

Entre las alternativas de nuestra gama, recomendaríamos estos cepillos de mano de cerdas rígidas cortas aptos para el contacto con alimentos:

Durarán más y serán menos abrasivos para la superficie, aunque las condiciones de su uso deberán delimitarse del mismo modo que las de la esponja/fibra, salvo que, después de usarlos, se pueden limpiar y desinfectar (e incluso esterilizar en caso necesario) y volver a emplear.

También pueden seleccionarse en colores que contrasten con el tipo de alimento producido, de manera que los cuerpos extraños que originen sean más fáciles de ver y eliminar.

Quizá le resulte interesante el estudio que encontrará en este vínculo.

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