Fibra
Suave, 245 mm, Blandas, Blanco
Nos preguntan MUCHO por el uso de esponjas y fibras para la limpieza, y la respuesta, como es habitual en el sector alimentario, debe basarse en una evaluación de riesgos.
En general, usar esponjas y fibras NO es algo que nosotros recomendaríamos. Por varias razones:
No suelen delimitarse bien sus condiciones de uso como utensilios de limpieza.
Pueden convertirse rápidamente en una fuente de contaminación y propagar microbios, alérgenos y cuerpos extraños (entre ellos fragmentos de las propias esponjas/fibras).
Es prácticamente imposible limpiarlas y desinfectarlas adecuadamente.
Pueden arañar la superficie que se limpia con ellas y, en consecuencia, dificultar su limpieza en el futuro.
Rara vez se fabrican con materiales aptos para el contacto con alimentos.
Sin embargo, sabemos que su uso está muy extendido en el sector alimentario y también que, en ocasiones, no hay una alternativa real mejor para eliminar suciedad peligrosa.
Por consiguiente, ¿qué aconsejaríamos?:
Tener presente que las esponjas/fibras no son productos destinados a entrar en contacto directamente con alimentos.
Sopesar el riesgo de usar la esponja/fibra frente al riesgo que supone el peligro que trata de eliminar. Si este peligro presenta mayor riesgo, podría justificarse el uso de la esponja/fibra.
Asegurarse de delimitar debidamente las condiciones de uso de la esponja/fibra, por ejemplo:
a. dónde se usa;
b. durante cuánto tiempo se usa;
c. con qué frecuencia se cambia.
Elegir esponjas/fibras de alta calidad con objeto de reducir al mínimo el riesgo de degradación durante el uso.
Siempre recomendaríamos lo siguiente:
Usar esponjas/fibras diferentes para superficies que presenten diferentes peligros (por ejemplo, existencia de alérgenos frente a ausencia de alérgenos).
Usar esponjas/fibras diferentes según también los diferentes niveles de riesgo (por ejemplo, para superficies de procesamiento de alimentos crudos frente a cocinados, para superficies en contacto con alimentos frente a sin contacto con alimentos, etc.).
Usar esponjas/fibras de un color que contraste con el alimento producido para facilitar la detección visual de fragmentos de estas que pudieran desprenderse.
Nunca usarlas en más de una sesión de limpieza.
Deshacerse de ellas después de usarlas en lugar de limpiarlas/desinfectarlas y volver a emplearlas.
Enjuagar bien con agua limpia las superficies después de la limpieza para eliminar en la mayor medida posible cualquier fragmento desprendido de las esponjas/fibras.
En el último par de años, se han comercializado varias alternativas a las esponjas/fibras tradicionales. Algunas afirman ahora ser aptas para el contacto con alimentos, reducir la abrasión de las superficies y durar más (con menor riesgo de cuerpos extraños procedentes de la propia esponja/fibra). No obstante, básicamente, todas las opciones de limpieza de superficies deben someterse a una evaluación de riesgos y, aun así, las condiciones de su uso tendrán que seguir delimitándose debidamente para garantizar el control de todo peligro relacionado con microbios, alérgenos y cuerpos extraños.
Entre las alternativas de nuestra gama, recomendaríamos estos cepillos de mano de cerdas rígidas cortas aptos para el contacto con alimentos:
Durarán más y serán menos abrasivos para la superficie, aunque las condiciones de su uso deberán delimitarse del mismo modo que las de la esponja/fibra, salvo que, después de usarlos, se pueden limpiar y desinfectar (e incluso esterilizar en caso necesario) y volver a emplear.
También pueden seleccionarse en colores que contrasten con el tipo de alimento producido, de manera que los cuerpos extraños que originen sean más fáciles de ver y eliminar.
Quizá le resulte interesante el estudio que encontrará en este vínculo.